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segunda-feira, 14 de agosto de 2017

11 tesis sobre Venezuela y una conclusión escarmentada


“Y se empeñaba en repetir lo mismo: “Esto no es como en una guerra… En una batalla tienes el enemigo delante… Aquí, el peligro no tiene rostro ni horario”. Se negaba a tomar somníferos o calmantes: “No quiero que me agarren dormido o amodorrado. Si vienen por mí, me defenderé, gritaré, tiraré los muebles por la ventana… Armaré un escándalo…”

Alejo Carpentier, La consagración de la primavera

1. Es indudable que Nicolás Maduro no es Allende. Tampoco es Chávez. Pero los que dieron el golpe contra Allende y contra Chávez son, y eso también es indudable, los mismos que ahora están buscando un golpe en Venezuela.

2. Los enemigos de tus enemigos no son tus amigos. Puede no gustarte Maduro sin que eso implique olvidar que ningún demócrata puede ponerse al lado de los golpistas que inventaron los escuadrones de la muerte, los vuelos de la muerte, el paramilitarismo, el asesinato de la cultura, la operación Cóndor, las masacres de campesinos e indígenas, el robo de los recursos públicos. Es comprensible que haya gente que no quiera ponerse del lado de Maduro, pero conviene pensar que en el lado que apoya a los golpistas están, en Europa, los políticos corruptos, los periodistas mercenarios, los nostálgicos del franquismo, los empresarios sin escrúpulos, los vendedores de armas, los que defienden los ajustes económicos, los que celebran el neoliberalismo. No todos los que critican a Maduro defienden esas posiciones políticas. Conozco gente honesta que no soporta lo que está pasando ahora mismo en Venezuela. Pero es evidente que del lado de los que están buscando un golpe militar en ese país están los que siempre apoyaron los golpes militares en América Latina o los que priman sus negocios por encima del respeto a la democracia. Los medios de comunicación que están preparando la guerra civil en Venezuela son los mismos conglomerados mediáticos que vendieron que en Irak había armas de destrucción masiva, que nos venden que hay que rescatar a los bancos con dinero público o que defienden que la orgía de los millonarios y los corruptos hay que pagarla entre todos con recortes y privatizaciones. Saber que se comparte trinchera con semejante gente debiera llamar a la reflexión. La violencia siempre debe ser la línea roja que no debe traspasarse. No tiene sentido que el odio a Maduro ponga a nadie decente al lado de los enemigos de los pueblos.

3. Maduro heredó un papel muy difícil -gestionar Venezuela en un momento de caída de los precios del petróleo y de regreso de Estados Unidos a Latinoamérica después de la terrible aventura en Oriente Medio- y una misión imposible -sustituir a Chávez-. La muerte de Chávez privó a Venezuela y a América Latina de un líder capaz de poner en marcha políticas que han sacado de la pobreza a 70 millones de personas en el continente. Chávez entendió que la democracia en un solo país era imposible y puso sus recursos, en un momento de bonanza gracias a la recuperación de la OPEP, para que se iniciara la etapa más luminosa de las últimas décadas en el continente: Lula en Brasil, Correa en Ecuador, Morales en Bolivia, Kirchner en Argentina, Lugo en Paraguay, Mujica en Uruguay, Funes en El Salvador, Petro en Bogotá e incluso Bachelet en Chile referenciaban esa nueva etapa. La educación y la salud llegaron a los sectores populares, se completó la alfabetización, se construyeron viviendas públicas, nuevas infraestructuras, transportes públicos (después de la privatización de los mismos o la venta y cierre de los trenes), se frenó la dependencia del FMI, se debilitó el lazo con los Estados Unidos creándose la UNASUR y la CELAC. También hay sombras, principalmente vinculadas a la debilidad estatal y a la corrupción. Pero haría falta un siglo para que los casos de corrupción en los gobiernos progresistas de América Latina sumen, por citar sólo un asunto, el coste de la corrupción que significa el rescate bancario. La propaganda de los dueños de la propaganda terminan logrando que el oprimido ame al opresor. Nunca desde la demonización de Fidel Castro fue ningún líder latinoamericano tan vilipendiado como Chávez. Para repartir entre los pobres, hubo que decirle a los ricos, de América y también de Europa, que tenían que ganar un poco menos. Nunca lo toleraron, lo que puede entenderse, especialmente en España, donde, en mitad de la crisis, responsables económicos y políticos del Partido Popular robaban a manos llenas al tiempo que decían a la gente que tenía que apretarse el cinturón ¿Iba Chávez ese “gorila” a frenarles sus negocios? Desde que ganó las primeras elecciones en 1998, Chávez tuvo que enfrentarse a numerosos intentos de derribarlo. Por supuesto, con la inestimable ayuda de la derecha española, primero con Aznar, luego con Rajoy, y la ya conocida participación de Felipe González como lobbista de grandes capitales. (Es curioso que el mismo Aznar que hizo negocios con Venezuela y con Libia luego se convirtió en ejecutor cuando se lo ordenaron. Gadafi incluso le regaló a Aznar un caballo. Pablo Casado fue el asistente de Aznar en esa operación. Luego, cosas de la derecha, celebraron su asesinato).

4. Chávez no legó a Maduro los equilibrios nacionales y regionales que construyó, que eran políticos, económicos y territoriales. Eran una construcción personal en un país que salía de tasas de pobreza del 60% de la población cuando llegó Chávez al gobierno. Hay cambios que necesitan una generación. Ahí es donde la oposición pretende estrangular a Maduro, con problemas mal resueltos como las importaciones, los dólares preferenciales o las dificultades para frenar la corrupción que desembocan en desabastecimiento. Sin embargo, Maduro supo reeditar el acuerdo “cívico-militar” que tanto molesta a los amigos del golpismo. Algo evidente, pues Estados Unidos siempre ha dado los golpes buscando apoyos en militares autóctonos mercenarios o desertores. El ejército en América Latina solo se entiende en relación con Estados Unidos. Les han formado, sea en tácticas de tortura o en “lucha contrainsurgente”, sea en el uso de las armas que les venden o en el respeto debido a los intereses norteamericanos. En Venezuela, los mismos que formaron a los asesinos de la Escuela Mecánica de la Armada argentina o que sostuvieron al asesino Pinochet lo tienen complicado (el asalto por parte de mercenarios vestidos de militares a un cuartel en Carabobo buscaba construir la sensación de fisuras en el ejército, algo que a día de hoy no parece que exista). Igual que ha comprado militares, Estados Unidos siempre ha comprado jueces, periodistas, profesores, diputados, senadores, presidentes, sicarios y a quien hiciera falta para mantener a América como su “patio trasero”. El cártel mediático internacional siempre le ha cubierto las espaldas. Es la existencia de Estados Unidos como imperio lo que ha construido el ejército venezolano. Los nuevos oficiales se han formado en el discurso democrático soberano y antiimperialista. Son mayoría. Hay también una oficialidad -la mayoría ya jubilándose- que se formó en la vieja escuela y sus razones para defender la Constitución venezolana serán más particulares. Las deficiencias del Estado venezolano afectan también al ejército, aún más en zonas problemáticas como las fronteras. Pero los cuarteles en Venezuela están con el Presidente constitucional. Y por eso es aún más patético escuchar al demócrata Felipe González pedir a los militares venezolanos que den un golpe contra el gobierno de Nicolás Maduro.

5. A esas dificultades de heredar los equilibrios estatales y los acuerdos en la región (la amistad de Chávez con los Kirchner, con Lula, con Evo, con Correa, con Lugo), hay que añadir que la pugna de Arabia Saudí con el fracking y con Rusia, hundió los precios del petróleo, principal riqueza de Venezuela. Esta inesperada caída del precio del petróleo colocó al gobierno de Maduro en una situación complicada (es el problema de los “monocultivos”. Basta para entenderlo pensar qué ocurriría en España si se hundiera un 80% el turismo por causas ajenas a ningún gobierno. ¿Sacaría Rajoy siete u ocho millones de votos en una situación así?). Maduro ha tenido que reconstruir los equilibrios de poder en un momento de crisis económica brutal.

6. La oposición en Venezuela lleva intentando dar un golpe de Estado desde el mismo día que ganó Chávez. Venezuela fue el mascarón de proa del cambio continental. Acabar con Venezuela es abrir la espita para que ocurra lo mismo en los sitios donde aún no ha regresado el neoliberalismo. A las oligarquías les molestan los símbolos que debilitan sus puntos de vista.Pasó con la II República en 1936, pasó en Chile con Allende en 1973. Acabar con la Venezuela chavista es regresar a la hegemonía neoliberal e, incluso, a las tentaciones dictatoriales de los años setenta.



7. Venezuela tiene además las reservas de petróleo más grandes del mundo, agua, biodiversidad, el Amazonas, oro, coltán -quizá la reserva más grande del mundo de coltán-. Los mismos que han llevado la destrucción a Siria, a Irak o a Libia para robarles el petróleo, quieren hacer lo mismo en Venezuela. Necesitan ganarse previamente a la opinión pública para que el robo no sea tan evidente. Necesitan reproducir en Venezuela la misma estrategia que construyeron cuando hablaban de armas de destrucción masiva en Irak. ¿O no se creyó mucha gente honesta que había armas de destrucción masiva en Irak? Hoy, aquel país antaño próspero es una ruina. Quien se creyó aquellas mentiras del PP, que mire cómo está hoy Mosul. Enhorabuena a los ingenuos. Las mentiras siguen todos los días. La oposición puso una bomba al paso de policías en Caracas y todos los medios impresos publicaron la foto como si la responsabilidad fuera de Maduro. Un helicóptero robado lanzó granadas contra el Tribunal Supremo y los medios lo silencias. Son actos terroristas. De esos que abren portadas y los telediarios. Salvo cuando suceden en Venezuela. Un referéndum ilegal en Venezuela “presiona al régimen hasta el límite”. Un referéndum ilegal en Catalunya es un acto cercano al delito de sedición.

8. El cártel mediático internacional ha encontrado un filón. Se trata de una reedición del miedo ante la Rusia comunista, la Cuba dictatorial o el terrorismo internacional (nunca dirán que el ISIS es una construcción occidental financiada con capital norteamericano principalmente). Venezuela se ha convertido en el nuevo demonio. Así se les permite acusar de “chavistas” a los adversarios y les evita hablar de la corrupción, del vaciamiento de las pensiones, de la privatización de los hospitales, las escuelas y las universidades o de los rescates bancarios. Mélenchon, Corbyn, Sanders, Podemos o cualquier fuerza de cambio en América Latina son descalificados con la acusación de chavistas, ahora que acusar de comunistas o de etarras tiene poco recorrido. El periodismo mercenario lleva años con esa estrategia. Nadie nunca ha explicado qué política genuinamente bolivariana va en los programas de los partidos de cambio. Pero da lo mismo. Lo importante es difamar.Y gente de buena voluntad termina creyendo que hay armas de destrucción masiva o que Venezuela es una dictadura donde, curiosamente, todos los días la oposición se manifiesta (incluso atacando instalaciones militares), donde los medios critican libremente a Maduro (no como en Arabia Saudí, Marruecos o Estados Unidos) o donde la oposición gobierna en alcaldías y regiones. Es la misma táctica que construyó durante la guerra fría el “peligro comunista”. Por eso en España, con Venezuela, tenemos una nueva Comunidad Autónoma de la que solamente falta que nos digan al final de los telediario el tiempo que va a hacer en Caracas ese día. De cada cien veces que se dice “Venezuela”, noventa y cinco sólo buscan distraer, ocultar o mentir.

9. Venezuela tiene un problema histórico que no ha resuelto. Al carecer de minas durante la colonia, no fue un Virreinato, sino una simple capitanía general. El siglo XIX fue una guerra civil permanente, y en el siglo XX, cuando se empezó a construir el Estado, ya tenían petróleo. El Estado venezolano siempre ha sido rentista, carente de eficacia, agujereado por la corrupción y rehén de las necesidades económicas de los Estados Unidos acordadas con las oligarquías locales. El choque entre la Asamblea y la jefatura del Estado actual debiera haberse zanjado jurídicamente. Señales de la ineficiencia vienen siendo evidentes desde hace tiempo. El rentismo venezolano no se ha superado. Venezuela redistribuyó la renta del petróleo entre los más humildes, pero no ha superado esa cultura política rentista ni ha mejorado el funcionamiento de su estado. Pero no nos engañemos. Brasil tiene una estructura jurídica más consolidada y el Parlamento y algunos jueces han dado un golpe de Estado contra Dilma Roussef. Donald Trump puede cambiar a la Fiscal General y no pasa nada, pero si lo hace Maduro, Jefe del Estado igualmente elegido en unas elecciones, se le acusa de dictador. Una parte de las críticas a Maduro son tramposas porque olvidan que Venezuela es un sistema presidencialista. Es por eso que la Constitución permite al Presidente convocar una Asamblea Constituyente. Gustará más o menos, pero el artículo 348 de la Constitución vigente de Venezuela faculta al Presidente en esa tarea, igual que en España el Presidente del Gobierno puede disolver el Parlamento.

10. Zapatero y otros ex Presidentes, el Papa, Naciones Unidas vienen pidiendo a ambas partes en Venezuela que dialoguen. La oposición reunió en torno a siete millones de votos (si bien es más complicado que puedan llegar a ese acuerdo en torno a un candidato o candidata a la Presidencia del país). Maduro, en un contexto regional muy complicado, con fuertes estrecheces económicas que afectan a la compra de insumos básicos, incluidas medicinas, ha juntado ocho millones de votos (aunque sean siete, según las declaraciones tan sospechosas del Presidente de Smarmatic, que acaba de firmar un contrato millonario en Colombia). Venezuela está claramente dividida. La oposición, como otras veces, ha optado por la violencia y luego no entiende que Maduro sume tantos millones de apoyos. Si en España un grupo quemase centros de salud, quemase escuelas, disparara contra el Tribunal Supremo, asaltara cuarteles, contratara a marginales para sembrar el terror, impidiese con formas de lucha callejera el tránsito e, incluso, quemase vivas a personas por pensar diferente ¿alguien se extrañaría que la ciudadanía votase en la dirección contraria a esos locos?

11. Fracasada la vía violenta, a la oposición venezolana le quedan dos posibilidades: seguir con la vía insurreccional, alentada por el Partido  Popular, Donald Trump y la extrema derecha internacional, o intentar ganar en las urnas. Estados Unidos sigue presionando (en declaraciones a un semanario uruguayo, el Presidente Tabaré dijo que votó para expulsar ilegalmente a Venezuela del Mercosur por miedo a las represalias de los países grandes). 57 países de Naciones Unidas han exigido que se respete la soberanía de Venezuela. Como Estados Unidos no logra mayoría para forzar a Venezuela, insiste en inventar espacios (como la Declaración de Lima, sin ninguna fuerza jurídica porque no han conseguido mayoría en la OEA). La derecha mundial quiere acabar con Venezuela, aunque eso le cueste sangre y fuego a la población venezolana. Por eso algunos opositores, como Henry Ramos-Allup, han llamado al fin de la violencia. Venezuela tiene en el horizonte elecciones municipales y regionales. Es el escenario donde la oposición debiera demostrar esa mayoría que reclaman. Venezuela tiene que convocar esas elecciones y es una oportunidad excelente para medir electoralmente las fuerzas. Porque, de lo contrario, el choque que estamos viendo se enquistará y se convertirá en una gangrena terrible. ¿A quién le interesa una guerra civil en Venezuela? No nos engañemos. Ni al PP ni a Trump le interesan los derechos humanos. Si así fuera romperían con Arabia Saudí, que va a decapitar a quince jóvenes por manifestarse durante la Primavera Árabe, o dan latigazos a las mujeres que conducen; o con Colombia, donde van 150 asesinados por los paramilitares en los últimos meses; o en México, donde se asesina cada mes a algún periodista y aparecen fosas comunes con decenas de cadáveres. Penas de 75 años están pidiendo en Estados Unidos contra manifestantes contra las políticas de Trump. Venezuela se ha convertido en España en la 18 Comunidad Autónoma sólo porque el Presidente Rajoy ha tenido que comparecer como testigo por la corrupción en su partido. Es más airoso hablar de Venezuela que de la corrupción de los 800 cargos del PP imputados. Hay ingenuos que les creen. ¿Qué dirán ahora que el grueso de la oposición ha aceptado participar en las elecciones regionales? El pacto entre el PSOE y Podemos en Castilla-La Mancha ha sido presentado por la derecha manchega como el comienzo de la venezonalización de España. Cuánta caradura y cuánta estupidez. Hay gente que les cree. Mientras, el PP guarda silencio ante, por ejemplo, las persecuciones que la dictadura monárquica marroquí hace en España de los disidentes políticos, o encarcela por orden del dictador Erdogan a un periodista crítico con la dictadura turca. ¿Nos va a decir alguien que a estos gobiernos les interesan los derechos humanos?


Conclusión: no hace falta comulgar, ni mucho menos, con Maduro y su manera de hacer las cosas, para no aceptar el golpe de estado que se quiere construir en Venezuela. Estamos hablando de no volver a cometer los mismos errores creyéndonos las mentiras que construyen los medios. Venezuela tiene que solventar sus problemas dialogando. Y es evidente que tiene problemas. Pero dos mitades enfrentadas no van a ningún lado monologando. Aunque a una parte le apoyen los países más poderosos del ámbito neoliberal. Ni el PP ni la derecha quieren diálogo. Quieren que Maduro se entregue. ¿Y cree alguien que los ocho millones de votantes de la Asamblea Constituyente se iban a quedar de brazos cruzados? El nuevo gobierno les reprimiría e, incluso, les asesinaría. Los medios dirían que la democracia venezolana se estaría defendiendo de los enemigos de la democracia. Y volvería a haber gente ingénua que les creería. Desde el resto del mundo, en nombre de la democracia, bastan dos cosas: exigir y alentar el diálogo en Venezuela, y entender que sería bueno no permitir ni al PP ni a las derechas internacionales, empezando por Donald Trump, reeditar una de sus miserias más horribles que consiste en sembrar dolor en otros sitios para ocultar el dolor que construyen en nuestros propios países.


Blog Comiendo Terra, de Juan Carlos Monedero

segunda-feira, 25 de outubro de 2010

O golpe equatoriano, o seu significado mais vasto

Neste texto, James Petras fala-nos do golpe de estado falhado no Equador, do papel de Washington, dos apoios ao golpe e dos apoios que falharam a Rafael Correa na derrota do golpe...

O falhado golpe militar-policial no Equador, que ocorreu em 30 de Setembro, tem levantado muitas questões sobre o papel dos Estados Unidos e seus aliados entre a oligarquia tradicional e os movimentos sociais de esquerda, as organizações indígenas e os seus partidos políticos. Ao mesmo tempo que o Presidente Correa e todos os governos da América Latina, com significativos sectores do público equatoriano, descreveram as acções violentas como um golpe, o principal órgão da Wall Street - The Wall Street Journal - descrevia-o como um «protesto policial». Porta-vozes da Goldman Sachs e do Council of Foreign Relations fizeram referência à conquista de poder policial e militar contra um governo democraticamente eleito, como uma auto-induzida «crise política» do Presidente. À medida que o golpe se desenvolvia, o movimento «indígena» CONAIE apresentava um manifesto condenando o governo, enquanto o partido «indígena» Pachakutik apoiava a destituição do Presidente, defendendo o golpe policial como um «justo acto de servidores públicos». Em resumo, os apoiantes imperiais do golpe, os sectores da elite equatoriana e os movimentos indígenas, minimizaram a violenta insurreição policial como golpe, para assim justificarem o seu apoio ao mesmo como um outro «protesto económico legítimo». Por outras palavras, a vítima do golpe elitista era convertida em repressor da vontade dos povos. A questão factual, se houve ou não um golpe, é central na decisão de o governo ter justificação em reprimir a sublevação policial e se, de facto, o sistema democrático estava em perigo.
Os Factos Relativos ao Golpe
A polícia não «protestou» simplesmente contra as políticas económicas, ocupou a Assembleia Nacional e tentou ocupar edifícios públicos e empresas de comunicação social. A força aérea – ou, pelo menos, aqueles sectores que colaboravam com a polícia – o ocuparam a aeroporto em Quito, acordaram acções para tomarem e bloquearem estratégicas redes de transporte. O Presidente Correa foi assaltado e capturado e conservado como refém sob guarda policial de muitos polícias fortemente armados, que resistiram violentamente às Forças Especiais que, eventualmente, libertaram o Presidente o que resultou em muitos feridos e dez mortos. Tornou-se claro que os chefes da insurreição policial tinham em mente mais do que um simples «protesto» pelo cancelamento de uns bónus – o que procuravam era derrubar o Presidente e estavam dispostos a utilizar armas para o conseguir. Os líderes do golpe utilizaram as exigências económicas iniciais dos empregados do sector público como um trampolim para derrubar o regime. O golpe fracassou, em parte, devido ao vigoroso e dramático apelo ao povo para que ocupasse as ruas em defesa da democracia – um apelo que ressoou aos ouvidos de milhares de apoiantes e negou apoio público nas ruas aos cabecilhas do golpe. No terreno, todos os apontam para uma tentativa violenta por parte da polícia e sectores militares para tomar o poder e depor o Presidente – sob qualquer ângulo, um golpe. E, portanto, foi assim que foi imediatamente entendido por todos os governos latino-americanos, da direita e da esquerda, e alguns deles até fecharam imediatamente as suas fronteiras e ameaçaram um corte de relações se os líderes do golpe tivessem êxito. A única excepção foi Washington – cuja primeira resposta foi não se juntar à condenação mas esperar para ver o que iria acontecer, ou como anunciou o porta-voz presidencial Philip Crowley, «estamos a analisar os acontecimentos», referindo-se à sublevação como um «protesto» de desafio ao governo. Quando Washington se apercebeu tinha a oposição activa do povo equatoriano, de todos os governos latino-americanos, do grosso das forças armadas e estava condenado ao fracasso, a Secretária de Estado Clinton telefonou a Correa anunciando-lhe a «ajuda» dos Estados Unidos ao seu governo, referindo-se ao golpe como uma mera «interrupção da ordem democrática». Na corrida para a restauração da democracia, os sindicatos foram, na sua grande maioria, observadores passivos, não discutiram greves gerais ou mesmo mobilizações activas. A resposta de oficiais militares superiores no exército foi, na sua maioria, contrária ao golpe, excepto talvez na força aérea que tomaram o aeroporto principal em Quito, antes de o entregarem a unidades anti-droga das forças policiais. A polícia anti-narcóticos estava na primeira linha do golpe e não é de surpreender que, nos últimos cinco anos, estivesse sob intenso treino e doutrinação americano.

Explicação para as várias Respostas sobre o Golpe
As respostas e interpretações sobre o golpe variaram de acordo com os diferentes conjuntos de interesses objectivos e percepções subjectivas. Os regimes latino-americanos rejeitaram o golpe, receando um efeito multiplicador golpista na região, onde outros bem-sucedidos golpes (o do ano passado nas Honduras) encorajariam os militares e a polícia a actuarem nos seus países. As recordações do passado recente, onde os militares desmantelaram todas as instituições representativas e prenderam, torturaram, mataram e exilaram chefes políticos, foi um factor determinante para dar forma à rejeição retumbante. Em segundo lugar, a ordem política existente beneficia a classe capitalista em quase todos os países da América Latina e providencia as bases da estabilidade política e da prosperidade da elite. Nenhum movimento de massas poderoso ameaça a hegemonia sócio-económica capitalista, condição para que a elite económica apoie um golpe. Os apoiantes de Correa foram para as ruas, embora não na quantidade das acções prévias para derrubar o ex-Presidente Lucio Gutierrez. Eram, principalmente, membros leais do partido. Outros, defendiam as suas medidas «anti-imperialistas» (expulsão da base americana de Manta) ou a defesa das instituições democráticas, mesmo depois de serem críticos das suas recentes políticas. A vacilação dos Estados Unidos, passando duma recusa inicial de condenação para a denúncia posterior do golpe fracassado, foi baseada nos laços de longa data aos militares, especialmente à polícia. Entre 2006-2011, a ajuda dos Estados Unidos aos militares e à polícia terá totalizado 94 milhões de dólares, dos quais 89 milhões são canalizados para a «guerra às drogas». Entre 2006-2008, os militares equatorianos e os estagiários da polícia chegavam a 931, onde 526 dos quais eram estavam em «programas contra-drogas». Foi precisamente o sector anti-droga da polícia que desempenhou um papel importante na ocupação do aeroporto em Quito durante o golpe abortado. Os Estados Unidos tinham certamente muitos motivos para o golpe. Correa chegou ao poder expulsando o cliente pró Estados Unidos, Lucio Gutierrez, e dizimando os partidos da oligarquia que tinham sido responsáveis pela dolarização da economia e por adoptarem a doutrina do mercado livre de Washington. Correa pôs em questão a dívida externa, declinando pagar dívidas contraídas em circunstâncias fraudulentas. Acima de tudo, Correa era um aliado do Presidente venezuelano Hugo Chávez, um membro da ALBA e um forte oponente de Colômbia, o principal aliado de Washington na região. A política do Equador enfraquece a estratégia de Washington de «cercar a Venezuela» com regimes hostis. Tendo já apoiado o golpe vitorioso contra o Presidente Zelaya das Honduras, um aliado de Chávez, Washington tinha tudo a ganhar com um golpe militar que expulsasse outro membro da ALBA. Washington persegue uma «estratégia tripla»: em 1ºlugar, de diplomacia, oferecendo melhoria de relações; em 2º lugar, pela subversão, construindo capacidade subversiva através do financiamento dos militares e da polícia; e em 3º lugar, financiando, através da AID, NED, World Bank e ONGs, sectores do movimento indígena, especialmente Pachacutik, e grupos dissidentes ligados a Lucio Gutierrez. A liderança do movimento indígena variou nas suas respostas ao golpe. A mais extrema posição adoptada, pelo quase moribundo partido eleitoral Pachacutik, (receptor de ajuda dos Estados Unidos) apoiou realmente o golpe militar e apelou às massas para a formação de uma «frente unida», um apelo que caiu que não encontrou eco. O grosso do movimento indígena (CONAIE) adoptou uma posição complexa, negando que tenha existido um golpe, rejeitando, contudo, a violência policial e avançando com uma série de exigências e críticas às políticas de Correa e aos métodos do governo. Não foi dado qualquer apoio nem houve uma rejeição do golpe. Por outras palavras, em contraste com o seu passado militante, a CONAIE era, virtualmente, um actor marginal. A passividade da CONAIE e da maioria dos sindicatos tem as suas raízes em profundas discordâncias com o regime de Correa.

A Vulnerabilidade Auto-Induzida de Correa: O seu Desvio para a Direita
Durante o emergente movimento de cidadãos ocorrido há cinco anos, Rafael Correa desempenhou um importante papel na deposição do regime autoritário, corrupto e pró imperialista de Lucio Gutierrez. Uma vez eleito Presidente, pôs em prática algumas das suas principais promessas eleitorais: desalojou os Estados Unidos da sua base militar de Manta; rejeitou os pagamentos da dívida externa baseados em contas ilícitas; aumentou os ordenados, o salário mínimo, concedeu empréstimos com um juro baixo e crédito a pequenas empresas. Também prometeu consultar e tomar conhecimento sobre os movimentos urbanos sociais e indígenas, na perspectiva da eleição duma Assembleia Constituinte para criar uma nova Constituição. Em 2007, a lista apresentada por Correa no seu novo partido Alianza País (a aliança do país) ganhou uma maioria de dois terços na legislatura. Contudo, confrontado com receitas em declínio devido à recessão mundial, Correa fez uma impetuosa guinada à direita. Assinou contratos lucrativos com multi-nacionais mineiras, concedendo-lhes direitos de exploração em terras reclamadas pelas comunidades indígenas sem as consultar, apesar de uma história de contaminação catastrófica em terras, águas e habitat indígenas. Quando as comunidades locais agiram para bloquear os acordos, Correa mandou-lhes a tropa que reprimiu duramente os protestos. Em subsequente esforços de negociações, Correa apenas ouviu a sua própria voz e despediu os líderes indígenas chamando-os de «ramalhete de bandidos» e «elementos atrasados», que bloqueavam a «modernização» do país! A seguir, Correa iniciou a ofensiva contra os funcionários públicos, fazendo leis para a redução de salários, bónus e promoções, repudiando contratos baseados em acordos entre sindicatos e legisladores. Do mesmo modo, Correa impôs novas leis na administração universitária, alienando professorado, administração e alunos. Igualmente prejudicial para a popularidade de Correa entre sectores organizados de assalariados e de classe média foi o seu estilo autoritário de impor a sua agenda, a linguagem pejorativa que utilizava para classificar os interlocutores e a insistência de que as negociações eram apenas um meio para desacreditar as suas contra-medidas. Correa, contrariamente à sua pretensão de ser um galvanizador do socialismo para o século XXI é, em vez disso, o organizador de uma estratégia altamente pessoal para o capitalismo do século XXI, um capitalismo baseado na dolarização da economia, investimentos estrangeiros em larga escala em serviços mineiros, petrolíferos e financeiros e austeridade social. A «guinada à direita» de Correa, contudo, também dependeu do apoio político e financeiro da Venezuela e dos seus aliados cubanos e bolivianos. Como resultado, Correa caiu no meio de duas situações: perdeu apoio da esquerda devido às políticas económicas estrangeiras «pro-extrativas» e programas nacionais austeros e não conseguiu apoio dos Estados Unidos devido às suas ligações a Chávez e a Cuba. Como resultado, Correa alienou os sindicatos e os movimentos indígenas e sociais pois só conseguia garantir uma quantidade muito limitada de «poder popular» ao encerrar a economia para impedir o golpe. Igualmente importante, os Estados Unidos e os seus colaboradores viram no seu apoio organizado em declínio e no crescimento de protesto social, uma oportunidade para testar as águas com vista a um possível golpe, através dos seus mais dependentes colaboradores na polícia e, em menor escala, na força aérea. A amotinação na polícia foi um teste, encorajado a continuar, sem qualquer notório compromisso, dependente do seu sucesso ou fracasso. Se o golpe da polícia assegurasse suficiente apoio militar, Washington e os seus oligarcas civis políticos podiam intervir, pedir um «resultado negociado», que ou tirava o poder a Correa ou o «transformava» num «pragmático» cliente. Por outras palavras, um golpe «vitorioso» eliminaria outro aliado de Chávez, e um golpe fracassado iria pôr Correa em destaque para o futuro.

Reflexões Finais à laia de Conclusão
Ao tornar-se explicito, o golpe da polícia transformou-se numa farsa: os mandantes do golpe falharam os seus cálculos quanto ao apoio que tinham no seio das forças armadas, assim como entre os indígenas desavindos e os sindicatos. Ficaram sós, sem glória ou sucesso. Sem líderes nacionais, ou mesmo sem uma estratégia coerente, foram batidos em poucas horas. Fizeram um mau juízo da vontade dos Estados Unidos se comprometer, uma vez que se tornou claro que os mandantes do golpe careciam de qualquer ressonância entre a elite militar e eram completamente incompetentes. O que podia ter começado como um golpe acabou como uma ópera bufa com um breve tiroteio com soldados num hospital da polícia. Por outro lado, o facto de Correa no fim só poder contar com as suas forças especiais de elite para o libertar de refém da polícia, revela a tragédia de um líder popular. Alguém que começara com imenso apoio popular, prometendo cumprir finalmente a reivindicação dos camponeses de uma reforma agrária, a reivindicação dos povos indígenas de soberania para negociar sobre bens minerais e de remunerações justas por serviços urbanos e acabou a recolher-se no Palácio Presidencial protegido por veículos militares. O golpe fracassado do Equador levanta uma importante questão política. A quase cedência de Correa significa o fim da experiência de “novos regimes de centro-esquerda” que tentam «equilibrar» crescimento vigoroso de exportações com regalias sociais moderadas? Todo o sucesso dos regimes de centro-esquerda foi baseado nas suas aptidões para subsidiar e promover capital nacional e estrangeiro agrícola e mineral, ao mesmo tempo que aumentava o emprego, os salários e os subsídios de subsistência (programas anti-pobreza). Esta “fórmula política” tem sido subscrita pelo crescimento da reivindicação da Ásia e de outros mercados mundiais e por preços historicamente altos de bens. Quando rebentou a crise de 2008, Equador era o elo mais fraco da América Latina, por estar amarrado ao dólar e ser incapaz de simular crescimento ou proteger a economia. Sob as condições de crise, Correa recorreu à repressão dos movimentos sociais e sindicatos e despendeu grandes esforços para garantir apoios das multinacionais petro-mineiras. Além disso, a polícia e os militares do Equador eram muito mais vulneráveis à infiltração das agências dos Estados Unidos, devido aos financiamentos em larga escala e a programas de treino, do que Bolívia e Venezuela que tinham expulso essas agências de subversão. Diferentemente da Argentina e do Brasil, Correa não tinha a capacidade para «conciliar» os diversos sectores dos movimentos sociais através de negociações e concessões. Claro está, que a penetração de financiamentos imperiais das ONGs nas comunidades indígenas promovendo o «separatismo» e políticas identitárias não tornaram fáceis a conciliação. Contudo, apesar das particularidades do Equador, o golpe fracassado sublinha a importância relativa da resolução de problemas sócio-económicos básicos, se os projectos macro-económicos de centro-esquerda tiverem sucesso. Aparte a Venezuela, nenhum dos regimes de centro-esquerda está a desenvolver reformas estruturais (reforma agrária), nacionalizações de sectores estratégicos, redistribuição de rendimentos. Mesmo o regime de Chávez na Venezuela, tem perdido muito apoio popular devido a negligência nos serviços públicos (segurança pública, recolha de lixo, distribuição de água, energia eléctrica e distribuição de alimentos) causados pela corrupção e pela incompetência. O centro-esquerda jamais poderá depender do líderes «carismáticos» para compensar a falta de mudanças estruturais. Os regimes devem suster a melhoria dos ordenados e salários e promover serviços básicos num ambiente de «diálogo social». A ausência de reformas sociais contínuas, ao mesmo tempo que as elites agro-mineiras prosperam, abre a porta ao regresso da direita e provoca divisões nas coligações sociais apoiantes dos regimes de centro-esquerda. Mais importante, a implosão do centro-esquerda dá a oportunidade a Washington para subverter e derrubar os regimes, reverter as relativamente independentes políticas externas e reafirmar a sua hegemonia. As bases institucionais do centro-esquerda são frágeis em toda a parte, especialmente na polícia e nas forças armadas, porque a classe dos oficiais continua envolvida em programas governamentais com militares dos Estados Unidos, tal como a narco-polícia e as agências de serviços secretos. Os regimes de centro-esquerda - excepto a Venezuela - têm continuado a participar em todos os programas militares conjuntos. O centro-esquerda não transformou o Estado. Igualmente importante, promoveu as bases económicas da via pró Estados Unidos, da sua estratégia agro-mineral de exportação. Ignorou o facto, da estabilidade política ser temporária e baseada no equilíbrio de poder social resultante de rebeliões populares no período de 2000-2005. O centro-esquerda ignora a realidade de que quando a classe capitalista prospera, em resultado das estratégias de centro-esquerda de exportação de agro-minerais, também a direita política prospera. E à medida que a riqueza e o poder político das elites exportadoras aumenta o centro-direita volta-se para a direita, como tem sido o caso de Correa, haverá maior conflito social e um novo ciclo de convulsões políticas, se não for por via de eleições poderá ser à bala - através de golpes ou de insurreições populares. O bem-sucedido golpe nas Honduras (2009) e o recente golpe fracassado no Equador são sintomáticos das profundas crises das políticas «pós neo-liberais». A ausência de uma alternativa socialista, a fragmentação dos movimentos sociais, a adesão a «políticas identitárias», têm enfraquecido severamente uma alternativa efectiva organizada quando e se os regimes de centro-esquerda entram em crise. De momento, a maioria dos «intelectuais críticos» agarram-se ao centro-esquerda, na esperança de uma «viragem à esquerda», de uma rectificação política, em vez de tomarem o caminho difícil, mas necessário, da construção de uma classe independente baseada no movimento socialista.

Texto de James Petras, Professor da Universidade de Nova Iorque.
Este texto foi publicado em português no odiario.info

sexta-feira, 1 de outubro de 2010

Chávez responsabiliza Estados Unidos


El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, rechazó este viernes las acciones subversivas en contra de su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, las cuales aseguró que fueron orquestadas por el Gobierno de Estados Unidos, que sólo "busca dominar el contiene por la vía de la violencia". Durante su salida de la reunión extraordinaria de la Unión de Naciones Suramericana (Unasur) efectuada en Buenos Aires, Argentina, el líder venezolano sostuvo que "ahora como perdió la manera de controlar este continente, el Gobierno de Estados Unidos mantiene una conspiración permanente contra los países que pertenecen a la Alianza Bolivariana, en contra países como Ecuador, Bolivia, Honduras y Venezuela". "Detrás de esos grupos está el imperio, al igual que detrás de las fuerzas políticas de derecha del Ecuador. Lo mismo pasó en Venezuela. Los manipulan para llevarlos a acciones como estas (intento de golpe de Estado)", añadió el jefe de Estado venezolano.

Fonte: Telesur

quinta-feira, 22 de outubro de 2009

Eleições no Uruguai

Milhares de apoiantes de assistiram em Montevideu ao fecho da campanha eleitoral do candidato presidencial de esquerda José Mujica. Este ex-guerrilheiro é apoiado pela coligação Frente Amplio que governa o país desde 2005 e integra o Partido Comunista do Uruguai. O Uruguai têm eleições presidenciais e legislativas no próximo dia 25 de Outubro e as sondagens apontam para a vitoria do candidato da esquerda.

quinta-feira, 3 de setembro de 2009

O triângulo da subversão

“A escalada da agressividade e do militarismo contra os processos de soberania, emancipação e cooperação na América Latina – em que pontifica o exemplo a abater da ALBA – terá que contar com a resistência dos trabalhadores e das massas populares, a que não falta a solidariedade dos comunistas e das forças que se juntam no combate pelo socialismo e um mundo qualitativamente melhor.Como se vê nas próprias Honduras, onde há mais de 60 dias consecutivos e contra a repressão e o silenciamento mediático, a acção do movimento sindical e da resistência popular não dá tréguas aos golpistas.”

A intensificação da contra-ofensiva do imperialismo na América Latina é uma realidade, como o comprova o golpe de estado nas Honduras de 28 de Junho.Assiste-se a uma vasta manobra para aplacar os processos progressistas em curso na região que configuram uma ameaça à perpetuação do domínio das oligarquias e do capital monopolista, envolvendo as forças e os meios mais sinistros. Em toda a cerrada movimentação, nos planos diplomático, político, militar e subversivo, que pauta as últimas semanas, sobressai, a diferentes níveis, a dinâmica de concertação e divisão de tarefas entre os EUA, a Colômbia e… Israel. A intervenção qualificada do regime sionista na América Latina não é uma novidade, ocupando-se daquilo que melhor sabe fazer e, já há muito, regularmente pratica na Palestina ocupada, Líbano, Síria, etc. Como recorda o diário colombiano El Espectador, foram mercenários do exército israelita que treinaram os primeiros grupos paramilitares colombianos em técnicas de tortura, atentados e massacres (Tribuna Popular, 20.08.09).A questão que se coloca agora, mais além dos estreitos laços políticos, económicos e militares entre Telavive e Bogotá, é a do papel e o momento da intervenção de Israel na Colômbia, dentro dos planos de subversão invariavelmente conduzidos desde Washington na América Latina e, em especial, da conspiração movida contra a Venezuela Bolivariana.Segundo informação recentemente disponibilizada pelo site do Partido Comunista Colombiano, os serviços secretos israelitas duplicaram a sua acção operacional sobre a Venezuela e a Mossad estabeleceu em Bogotá um quartel-general exclusivamente dedicado à actividade de desestabilização no país vizinho. A nota sublinha que o governo de Netanyahu investe actualmente ainda mais recursos para apoiar a oposição anti-Chávez que o próprio governo norte-americano.É neste contexto de arrastar de espadas (e de armar setas envenenadas) que se inseriu, no final de Julho, o périplo de Avigdor Lieberman a quatro países da América do Sul, a primeira à região de um responsável das relações externas de Israel em 22 anos. No Brasil, Argentina, Peru e Colômbia, o dirigente sionista, conhecido pelas suas posições racistas e de extrema-direita, insistiu na tese dos vínculos perigosos entre o Governo de Teerão e a Venezuela, Bolívia e Equador, ao mesmo tempo que a máquina de contra-informação israelita se entregava à cabala das células do Hezbollah na zona venezuelana da fronteira com a Colômbia.Quantas vezes já ouvimos este tipo de estórias quando o imperialismo trata de preparar o terreno, congregar apoios e conjurar obstáculos, tendo em vista o desencadear de operações de largo alcance?O que está em causa é muito sério. E se dúvidas ainda restassem, o acordo para, pelo menos, mais sete bases militares – aéreas, navais e do exército – dos EUA na Colômbia, concluído na passada semana, vem dissipá-las. A braços com a crise profunda do sistema capitalista, os arautos da nova ordem mundial hegemónica apostam tudo em suster e inverter a roda da História.Contudo, a escalada da agressividade e do militarismo contra os processos de soberania, emancipação e cooperação na América Latina – em que pontifica o exemplo a abater da ALBA – terá que contar com a resistência dos trabalhadores e das massas populares, a que não falta a solidariedade dos comunistas e das forças que se juntam no combate pelo socialismo e um mundo qualitativamente melhor.Como se vê nas próprias Honduras, onde há mais de 60 dias consecutivos e contra a repressão e o silenciamento mediático, a acção do movimento sindical e da resistência popular não dá tréguas aos golpistas.