domingo, 26 de dezembro de 2010

The Invisibles - Parte IV

Parte IV – ‘GOAL!’ 

Apesar do perigo e dos riscos, os imigrantes vão continuar a fazer a viagem para norte. Durante a viagem, eles dormem mal, mendigam por comida e são empurrados de comboios de mercadorias em andamento. Muitos ficam gravemente feridos, mas haverá sempre aqueles que estão melhor preparados para enfrentar a longa viagem.

segunda-feira, 20 de dezembro de 2010

“Aquí no sois conscientes de las condiciones en que se fabrica ese iPhone”

Hablamos con un líder sindical y una investigadora social del sector tecnológico en Malasia.

Explotación: "Es muy frecuente que los trabajadores tengan ataques de histeria"

¿Cuánto más estamos dispuestos a pagar para que nuestro consumo no explote a nadie?

Planta de producción del iPhone en China, que como Malasia se ha convertido en la fábrica electrónica de occidente (AP)



La conversación con el sindicalista Bala Krishnan y la investigadora Pathma Krishnan para este artículo se graba con un iPhone. Ellos, claro, lo identifican desde el principio, aunque el asunto no surge hasta mucho después. Bala y Pathma comparten apellido (no parentesco) y viajes; se encuentran con frecuencia con trabajadores o voluntarios de organizaciones sociales occidentales, periodistas, personas atentas a sus palabras, sensibles al problema que denuncian. Pero se da la circunstancia de que incluso esas personas usan, usamos, dispositivos como una impresora HP, una videoconsola como puede ser la Xbox o un teléfono de Nokia o Siemens, todos fabricados parcialmente en condiciones laborales abusivas que ellos han investigado en países como Malasia y que ahora denuncian.

P. Vaya pardoja, estar grabándoles con un iPhone…
Bala K. Aquí no sois conscientes de las condiciones en las que están fabricados productos como éste. Mi país es un centro neurálgico de la electrónica, donde se fabrican por ejemplo muchos de los discos duros o memoria RAM que usan los ordenadores; pero sobre todo se elaboran componentes. Nos llega material de alta tecnología, quizá ya usado, y nosotros los ‘limpiamos’ con disolventes tóxicos, luego se insertan si procede y quizá después se exportan a otro país para seguir con la cadena de montaje. El mundo se ha convertido en una especie de fábrica globalizada donde cada lugar hace una cosa muy puntual, desconociendo totalmente lo que se ha hecho antes o se va a hacer después. Esto que tenemos delante de nosotros [el iPhone] se ha hecho en China… ¿en qué condiciones? Pues las que puedes imaginar.

Y si no se pueden imaginar se pueden consultar en varias investigaciones periodísticas que retratan situaciones de absoluto maltrato laboral hasta el punto de producirse una cadena de suicidios, concretamente en la fábrica china de Foxconn, la empresa que trabaja para Apple; como se cuenta en este excelente reportaje sobre el presidente de la compañía (en inglés), se han instalado redes alrededor del edificio para amortiguar la caida en futuras tentativas. ¿Qué hacemos? ¿Dejamos de comprar teléfonos, ordenadores, videojuegos? “No se trata de eso, porque a día de hoy es imposible comprar un producto de este tipo que sea sostenible o respetuoso con los derechos humanos en todo su proceso de producción”, nos dice Annie Yumi Joh, directora de campañas de Setem. La pregunta sería quizá cuánto más estaríamos dispuestos a pagar para que nuestro consumo no explote a nadie. Yumi nos ofrece un paralelismo con la industria textil: “según nuestras investigaciones y cálculos, unas zapatillas Nike que cuesten 100 euros podrían costar 103€ si se respetaran los manufactureros que las producen”, aunque sería necesario también que se redujera el margen de beneficio de la marca. Bala nos dibuja sobre un papel el sitema de producción en la mayoría de los fabricantes en Malasia: una cinta transportadora va pasando por delante de una fila de trabajadores, la mayoría mujeres, y hay un tiempo determinado para completar tu actividad asignada. “Si al final del turno de 12 horas ha dado tiempo de hacer, por ejemplo, 1.000 unidades, al día siguiente el objetivo se pone en 1.200. Si no se cumple el objetivo, el trabajador es penalizado”, nos cuenta. “Eso genera a medio plazo crisis nerviosas de todo tipo. Es muy frecuente que los trabajadores tengan ataques de histeria, pura histeria, que son llamativas porque la persona empieza a hiperventilar y pierde la noción de todo”, víctima del estrés. “Los empresarios ni siquiera llaman al médico; si es una crisis muy continuada, todo se achaca a que esa persona ha sido poseída por un espíritu o algo así”, asegura Bala compartiendo su estupefacción. “Sí, sí… dicen que tienes un espíritu maligno dentro y, con esa excusa, te echan”. El punto de partida y de expansión es la isla malaya de Penang, donde en 1972 se establecieron cuatro compañías de electrónica que daban trabajo a 500 personas. Casi cuarenta años después, en Malasia hay 1.500 empresas donde al menos 600.000 personas aportan su mano de obra a esta imparable cadena de producción. Aproximadamente la mitad son inmigrantes extranjeros, procedentes de países vecinos como Nepal, Bangladesh, Indonesia, Camboya o Birmania. Con el fin de abaratar aún más los costes, los fabricantes han multiplicado la contratación de inmigrantes, cuya presencia se ha ido multiplicado de año en año: sólo en 2007, incrementó un 72% con respecto al año anterior, según datos del parlamento nacional malayo.

P. ¿No produce este fenómeno un sentimiento de xenofobia o de protección nacional entre la clase trabajadora local?
Bala K. Sí, y eso empeora las cosas. Al principio incluso se produjo entre los sindicatos, que tanto habían luchado por el trabajo de los malayos, la lucha por unas condiciones decentes y derechos como el principio de antigüedad o la negociación colectiva… La llegada de trabajadores inmigrantes puso en peligro las condiciones laborales que tanto había costado conseguir. Pero al final, nuestra conciencia es la de la protección del trabajador, sea malayo o extranjero. Estamos absolutamente en contra de la explotación de la mano de obra, tanto local como extranjera. Las agencias de contratación de encargan de todo. Los captan en sus países de orígen, les prometen unas condiciones laborales que nunca tendrán, les piden dinero por ello, les hacen firmar unos contratos en inglés que no saben leer y, de propina, les piden que firmen también un par de hojas en blanco, nos cuenta Pathma. Endeudados hasta las cejas para poder hacer el viaje, los trabajadores llegan a Malasia y lo primero que hace la agencia de contratación es quitarles el pasaporte; si lo quieren, tendrán que pagar una fianza de 120 a 800€ que por supuesto no pueden afrontar. Se les amenaza con destruir el pasaporte si se les ocurre quejarse demasiado, algo que les dejaría en situación de ilegalidad en Malasia a todos los efectos. “En sus contratos también está estipulado que no pueden unirse a sindicatos”, dice Pathma Krishnan. Las condiciones de insalubridad de las empresas se trasladan también a las residencias donde les procuran alojo. “En apartamento pequeño, con un sólo baño, meten a 12 o 15 personas, con un colchón y una almohada cada uno”. Hace tres semanas, según el testimonio de Pathma Krishnan, un trabajador nepalí que estuvo trabajando muy enfermo durante dos días; tanto la empresa como la agencia de contratación se negaron a llevarle al hospital. Dos días después, este chico se desmayó, y ante la insistencia de los compañeros, se le llevó finalmente al hospital, donde murió, probablemente de dengue o alguna fiebre tropical común. “Las empresas europeas que presumen de códigos de conducta en sus informes deberían también contar lo que permiten a sus proveedores o subcontratas hacer en países como el mío”, dice Krishnan en la línea de lo que pide la campaña puesta en marcha por decenas de organizaciones europeas para que el parlamento europeo permita que las compañías de la UE sean responsables legales de lo que ocurre en la cadena de producción de sus productos y para que las administraciones sean ejemplo apliquen el “comercio justo” a sus compras electrónicas.

domingo, 19 de dezembro de 2010

The Invisibles - Parte III

Parte III - What remains

Os familiares dos imigrantes na América Central podem nunca saber o que aconteceu com seus entes queridos. Em El Salvador, uma mãe fala do seu desespero por não saber o que aconteceu ao seu filho, uma década depois, de ele viajar para os EUA dizendo que iria telefonar passados 12 dias.

domingo, 12 de dezembro de 2010

The Invisibles - Parte II

Parte II - Six out of ten

Gael García Bernal com três mulheres das Honduras, que estam a viajar em busca de uma vida melhor para suas famílias. Eles correm um risco enorme. Seis em cada 10 mulheres que tentam a travessia do México são abusadas sexualmente.

domingo, 5 de dezembro de 2010

The Invisibles - Parte I

Todos os anos, milhares de imigrantes enfrentam sequestros, violações e assassinatos no México. Impulsionados pela pobreza extrema, eles atravessam o México na esperança de alcançar os EUA com sua promessa de uma vida melhor. Mas, muitas vezes os sonhos transformam-se em pesadelos.  Em 4 pequenos filmes produzidos pela Amnistia Internacional com a realização de Gael García Bernal e Marc Silver, The Invisibles expõe a verdade por trás de uma das viagens mais perigosas do mundo e revela as histórias não contadas de milhares de pessoas que fazem a viagem para norte através do México.

Parte I - Seaworld

No início de sua jornada, os imigrantes estão cheios de esperança de atingir os EUA. Entre eles está uma criança viajando com sua família, que sonha em visitar Seaworld. Filmado num abrigo de imigrantes no sul do México, este filme revela os perigos que os esperam.

sexta-feira, 3 de dezembro de 2010

Wikileaks com nova morada na Internet após seis horas de interrupção

O "site" WikiLeaks, que desde domingo está a divulgar telegramas norte-americanos, voltou hoje, sexta-feira, a estar acessível num novo endereço após seis horas de interrupção a nível mundial, noticiou a agência France-Press.  O "WikiLeaks" mudou-se para a Suíça", anunciou o grupo na rede social Twitter.  O fornecedor de serviço de domínios EveryDNS.net (Domain Name System, DNS) tinha anunciado anteriormente em comunicado ter interrompido o serviço ao WikiLeaks na sequência de ataques maciços contra o «site» de divulgação de documentos secretos.  "EveryDNS.net forneceu um serviço de sistema de nome de domínio ao wikileaks.org até às 3 horas TMG (mesma hora em Lisboa), altura em que este serviço foi interrompido", de acordo com um comunicado no "site" EveryDNS.net.  Empresas como a EveryDNS.net fornecem nomes de domínios e transformam-nos em endereços IP (Internet Protocol), que indicam o local de um determinado equipamento (normalmente computadores)  numa rede privada ou pública. Quando o serviço é interrompido, o "site" é desactivado. Numa mensagem publicada na rede social Twitter, o WikiLeaks reconhece que o seu domínio foi "morto" pelo EveryDNS.net. O WikiLeaks começou no domingo a divulgar cerca de 250 000 despachos diplomáticos confidenciais morte-amereicanos, causando forte embaraço a vários governos. O WikiLeaks afirma que tem sofrido interrupções desde que começou a divulgar milhares de telegramas confidenciais dos Estados Unidos.  De acordo com a AFP, o «site» Wikileaks continua alojado em França, nos servidores da sociedade OVH, e na Suécia.  Ao mesmo tempo que o «site» foi encerrado, a Scotland Yard anunciou à imprensa britânica que o fundador do WikiLeaks, Julian Assange, poderá ser detido no sábado. A Interpol indicou na terça-feira ter emitido um mandado de captura internacional contra Julian Assange, procurado na Suécia no âmbito de uma investigação por "violação e agressão sexual" a duas mulheres.  A 18 de Novembro, a justiça sueca lançou um mandado de captura contra o australiano de 39 anos para o interrogar "por suspeitas razoáveis de violação, agressão sexual e coerção", crimes alegadamente cometidos em Agosto deste ano.

quinta-feira, 2 de dezembro de 2010

Insurance.aes256

O site WikiLeaks lançou para download o arquivo “insurance.aes256”. De 1,4 gigabytes de tamanho, o arquivo é criptografado com chave AES de 256 bits e, a partir desse recurso técnico, não é possível decifrá-lo sem a senha correta. Sem saber o que nele contém – o arquivo é muitas vezes maior que o Diário de Guerra do Afeganistão –, já foram feitas mais de 100.000 cópias. A estratégia é muito simples: se algo ocorrer ao WikiLeaks ou ao seu fundador Daniel Assange, a senha tornar-se-á pública e o conteúdo desses documentos será revelado.
Mais sobre o assunto em
Cubadebate.

quarta-feira, 1 de dezembro de 2010

FMI

«Entretém-te meu anjinho, entretém-te, que eles são inteligentes, eles ajudam, eles emprestam, eles decidem por ti, decidem tudo por ti, se hás-de construir barcos para a Polónia ou cabeças de alfinete para a Suécia, se hás-de plantar tomate para o Canada ou eucaliptos para o Japão, descansa que eles tratam disso, se hás-de comer bacalhau só nos anos bissextos ou hás-de beber vinho sintético de Alguidares-de-Baixo!

Descansa, não penses em mais nada, que até neste país de pelintras se acho normal haver mãos desempregadas e se acha inevitável haver terras por cultivar! Descontrai baby, come on descontrai, arrefinfa-lhe o Bruce Lee, arrefinfa-lhe a macrobiótica, o biorritmo, o euroscópio, dois ou três ofeneologistas, um gigante da ilha de Páscoa e uma Grace do Mónaco de vez em quando para dar as boas festas às criancinhas! Piramiza filho, piramiza, antes que os chatos fujam todos para o Egipto, que assim é que tu te fazes um homenzinho e até já pagas multa se não fores ao recenseamento. Pois pá, isto é um país de analfabetos, pá!

Dá-lhe no Travolta, dá-lhe no disco-sound, dá-lhe no pop-xula, pop-xula pop-xula, iehh iehh, J. Pimenta forever! Quanto menos souberes a quantas andas melhor para ti, não te chega para o bife? Antes no talho do que na farmácia; não te chega para a farmácia? Antes na farmácia do que no tribunal; não te chega para o tribunal? Antes a multa do que a morte; não te chega para o cangalheiro? Antes para a cova do que para não sei quem que há-de vir, cabrões de vindouros, ah? Sempre a merda do futuro, a merda do futuro, e eu ah? Que é que eu ando aqui a fazer? Digam lá, e eu?

(...)

Excerto do texto FMI de José Mário Branco